Inspección de SUNAFIL: qué revisar antes de que toquen la puerta

La mayoría de las multas laborales no vienen de decisiones complejas, sino de documentación que nunca se ordenó. Este es el checklist que recomendamos a nuestros clientes.

Cuando una empresa recibe una visita inspectiva, el margen para corregir es mínimo. Lo que se revisa es documentación que debió existir desde antes: contratos firmados, boletas entregadas, registro de control de asistencia y planilla electrónica al día.

En nuestra experiencia acompañando inspecciones, tres puntos concentran la mayoría de las observaciones. El primero es la formalización de los contratos: contratos sujetos a modalidad sin causa objetiva debidamente consignada, o renovaciones que nunca se documentaron.

El segundo es el registro de la jornada. No basta con tener un sistema de marcación: debe estar disponible, ser legible y coincidir con lo que reflejan las boletas. Las diferencias entre lo marcado y lo pagado son la puerta de entrada a un requerimiento por horas extras.

El tercero es la entrega de boletas de pago. Suena elemental, pero es una de las infracciones más frecuentes, y una de las más fáciles de evitar.

Nuestra recomendación es sencilla: haz una revisión documental una vez al año, antes de que alguien más la haga por ti. En un par de sesiones se identifica lo que falta y se ordena, con un costo muy inferior al de una multa.

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